
El hayedo en el que se esconde Teodosio es bombardeado y sale corriendo fugazmente a refugiarse hacia la trinchera más cercana. Cuando llega, se deja caer en los sacos de arena. Está herido. Allí, un soldado llamado Micky se dirige hacia él. Le saca la bala del hombro y le hace un torniquete; la herida parece mejorar y la sangre deja de correr por el brazo de Teodosio. De repente una granada derriba la parte de la trinchera en la que se encuentran. Teodosio se acerca hacia Micky y descubre su cuerpo inerte y sin vida. Este hecho hace que decida abandonar la guerra y volver a casa.