
La flor le da un mordisco a Teodosio. ¿Pero qué has hecho? El Hada, enfurecida, le grita, “¿no sabes que no puedes tocarlas sin mi permiso? Debes obedecerme siempre para evitar que me enfade. Te doy dos opciones: o te vienes conmigo o vuelves por donde has venido”.